Notas

Edición Nº 58 - Revista Sólo Chicos -Guía para padres-.

La importancia de la narración: leer escuchando.

Actualmente nuestra vida cotidiana se basa en la velocidad con la que tomamos lo que necesitamos y utilizamos para eliminar lo que no nos sirve. Todo tiene que estar listo para acelerar los acontecimientos. Las verduras se venden peladas y cortadas, las casas están prefabricadas e incluso las imágenes ya están hechas, creadas por otros, de manera que nos ahorremos el tiempo y no inventemos imágenes nuevas y personales. Por ejemplo, las que enseñan en la televisión, que detienen el pensamiento, colonizan los sueños y los deseos. No tengo nada en contra de las imágenes, por supuesto sirven, y son de gran alcance porque activan todas las funciones psico-físicas humanas. Pero hay una enorme diferencia entre las imágenes que vemos con nuestros ojos y las que se forman en nuestros pensamientos mientras que alguien nos cuenta algo.

Hasta hace cuarenta años se disfrutaba la tradición de contar cuentos de hadas, anécdotas, poemas. Los niños no tenían prisa. Cuanto más largo era el cuento, más tiempo podían quedarse con los adultos a escuchar. Había una investigación del significado. Hoy en día ya no se cuenta. A menudo se leen los cuentos a los niños o se les deja solos delante de un libro, o más, a ver historias a través de narradores virtuales.La narración es una forma avanzada de hospitalidad y marca en lo profundo tanto a los que cuentan como a los que escuchan.Es una página escrita que se vuelve algo vivo. Es el gusto de leer escuchado.En realidad lo que pasa es un intercambio, por medio de esta actividad también el escritor se enriquece. Un autor no puede considerarse aislado, es parte de una comunidad, vive dentro de una sociedad y tiene que ser parte de estar interactuando con los demás.

Hay comunicaciones que no tienen sentido, que no te dejan nada. Por ejemplo las conversaciones hechas en las salas de espera, las palabras vacías entre desconocidos pronunciadas en un compartimento de tren. La narración es otra cosa, busca la interacción. Un fuerte vínculo que une los acontecimientos contados al pasar inexorable del tiempo, nos invita siempre a "estar listos", sin perder la concentración. Eventos insignificantes se convierten en algo que merece nuestra participación. La historia contada se refiere al interlocutor con la misma intensidad con la que el narrador siente su participación. El oyente es empujado hacia esta aventura, porque se siente como si fuera parte del cuento. La fuerza de la participación no deriva de la agudeza de los conceptos. Son los hechos evocados por una ola emotiva que nos lleva a sentirlos nuestros, a pesar de que los protagonistas sean muy lejanos. El narrador ama la realidad contada y lo hace de manera que los demás la amen también; por eso, se vuelve una invitación a decidir individualmente: "¡Ten cuidado! Tú también tienes algo que ver con la historia." que supera la tentación de la indiferencia. A través de la narración tienes la certeza de que tendrás participación por parte de los demás porque tiene la capacidad de sorprender, de poner en discusión su proprio mundo, desconocido e indescifrable. Los que aceptan experimentar el vértigo de la sorpresa, tienen la capacidad de exponerse delante de lo que no conocen. La narración es capaz de crear maravillas porque se extiende hacia una aventura que todavía no se ha experimentado. Y eso con una secuencia que nunca es igual, es lo mismo que pasa cuando se intenta demostrar un teorema de matemáticas. En la infinita sucesión de eventos reales, la historia sólo elige algunos y los organiza de una manera que sigue siendo "cuento".



Rosa Tiziana Bruno