Nadie dijo que la maternidad era sencilla o nunca preguntamos.
Nuestros hijos van creciendo y nosotros junto a ellos en nuestro rol de
madres. Nos transformamos en sus referentes, aún cuando no siempre estemos convencidos de hacer las cosas bien. Hemos aprendido a dudar con disimulo y a buscar en nuestra infancia las respuestas a algunas dudas. ¿Será que los tiempos han cambiado? A nosotras nunca nos dijeron cuantas horas de tV teníamos que ver, porque preferíamos jugar en la vereda. En aquella época Internet no estaba al alcance de la mano para escuchar treinta y tres veces seguidas a Pipo Pescador, como hoy al sapo Pepe. Hay respuestas que no se encuentran ni explorando en nuestra psiquis y cuando no sabemos a quien consultar, hacemos lo mejor posible con toda la intención de no traumar, ni perjudicar a nuestros pequeños, lo que no significa que sea lo que corresponde, ni lo mas adecuado, ni lo psicológicamente correcto. Hacemos lo que podemos, pero con voluntad, con amor, con dedicación, y creo que en el fondo nuestros hijos lo saben, se dan cuenta y tienen piedad de nosotros, nos disculpan los errores porque saben que los amamos, que son lo mejor que nos pasó en la vida y que juntos somos invencibles.
¡Feliz día de las madres!